

Los cimientos de Casa María son la
filosofía del Movimiento del
Trabajador Católico fundado en 1933
en Nueva York por Dorothy Day y
Peter Maurin; por ello, cada día, al
poner en práctica el Evangelio de
Jesucristo se llevan a cabo al mismo
tiempo obras de caridad y acciones de
justicia.
Algunas acciones de justicia
En 1983 miembros de Casa María y
otras personas establecieron un
campamento de paz, nombrado
“Peace Camp at Davis Monthan”,
enfrente de Davis Monthan Aéreo
Space para protestar en contra de la
bomba Cruasc que en el tiempo de la
presidencia de Ronald Reagan las
colocaron de manera estratégica en
Europa para amenazar a la Unión
Soviética. Este campamento tuvo sus
pares en ciudades importantes de
Europa.
Muchos protestantes, entre ellos
trabajadores de Casa María, fueron
arrestados varias veces entre los meses
de junio a noviembre de ese mismo
año; no obstante lograron tener
bastante éxito ya que muchas personas
se unieron a la lucha en contra de las
bombas nucleares.
Otra de las acciones llevadas a cabo
por Casa María fue la lucha en contra
del apartheid en Sudáfrica. Se
realizaron intensas vigilias anti-
apartheid. También participaron en el
movimiento en contra de las
actividades de los Estados Unidos en
Centro América.
Todas estas protestas no violentas
resultaron en arrestos de miembros de
Casa María.
En 1985 se decidió organizar a las
personas sin hogar para pelear por sus
derechos. La lucha era por salarios
justos y dinero para más vivienda para
los pobres.
Desde entonces cada 24 de diciembre,
por 15 años, se hacía un campamento
frente a algún edificio del gobierno. Se
les conoció como “Catholic for Peace
and Justice” (católicos por la paz y la
justicia). Algunos trabajadores y
personas sin hogar fueron arrestados.
Durante estos años no se logró mucho,
por ello tuvieron que buscar otras
formas para luchar por los derechos
de los pobres.
En 1993, Casa María hizo alianza con
PCIC (Concilio Interfe del Condado
Pima), una organización cuyos
miembros son personas que profesan
diferentes religiones y que están en
busca de la paz, el poder y la justicia
para las personas pobres de la
comunidad del Condado Pima.
Por aproximadamente 12 años Casa
Maria y la Iglesia Católica Santa Cruz
(ubicada en la 6 Avenida y Calle 22)
fueron el alma de PCIC ya que la
mayoría de sus miembros participaron
en las luchas, muchas de ellas ganadas.
A partir de este año 2007, la
comunidad de trabajadores católicos
pondrá en practica nuevas y creativas
formas para organizarse y poder
lograr cambios reales donde el talento,
el tesoro y el capital social de Casa
María jueguen un papel importante en
la transformación espiritual y
económica de las personas y las
familias más necesitadas de la ciudad
de Tucson, Arizona.
Por Adriana Cohen
Fuente: Memorias inéditas de Brian Flagg,
trabajador católico-miembro activo de Casa Maria
desde 1983
Casa María fue fundada en 1981 por el
padre David Innocenti (O. Carm) con
la ayuda de la diócesis de Tucson,
especialmente del obispo Francis J.
Green y Ronaldo Cruz, trabajador
perteneciente a la diócesis.
Mientras el Padre David Innocenti (O.
Carm) trabajaba en una casa de
trabajadores católicos en Montreal,
Canadá, conoció a Rodolfo Cruz quien
se dio cuenta que en Tucson el
problema de las personas sin hogar era
mas grande que en esa ciudad. Así se lo
comentó al padre Innocenti quien se
dispuso de inmediato a contactarse con
la diócesis de Tucson después de
constatar por él mismo que era mucho
peor de lo que había imaginado.
Con toda su experiencia el padre
Innocenti (O.Carm) no tardó en
conseguir el apoyo de parte de la
diócesis de Tucson quien le
proporcionó el dinero para comprar la
casa ubicada en el 401 este de la calle
26 y la propiedad marcada con el
número 352 este de la calle 25, donde
se encuentra la cocina gratuita de Casa
Maria.
Después de hacer habitable la casa en
la calle 26 con la ayuda del fallecido
Dash Morelos, trabajador de la
construcción – retirado, la convirtió en
un refugio para los hombres solteros
sin hogar. La intención era ayudar a
estas personas hasta que encontraran
trabajo y juntaran dinero suficiente
para poder rentar y con ello tomar las
riendas de su vida. Para que esto lo
pudieran concretar, la regla de la casa
era que la mayor parte del dinero se la
dieran a guardar al padre David.
Poco a poco se fue aceptando a
familias, y para finales del año 1982 ya
se había empezado a ayudar a todos
aquellos que se acercaban en busca de
comida.
Para marzo de 1983, debido al
constante incremento en el número de
personas que pedían comida, el padre
David y los trabajadores de Casa
María decidieron abrir la cocina
gratuita en el 352 al este de la calle 25.
En ese entonces, recuerda Brian Flagg,
quien llegó a Casa María ese mismo
año, se servía comida a más de 90
personas, casi todos ellos hombres
solteros.
Cada año los números han ido
subiendo y actualmente se sirven a
diario 600 lonches para personas solas
y 200 bolsas de comida para las
familias pobres.
Como todas las comunidades de
trabajadores católicos, Casa María se
ha mantenido solamente de donaciones
privadas sin recibir dinero del
gobierno. Las donaciones siempre han
consistido de dinero, ropa, comida y
otras cosas que la gente necesita para
sobrevivir.


Catholic Lifetime, 1981
Historia de Casa Maria