Por Brian Flagg

    El padre David Innocenti lo empezó, George Pettit,  Jerry
Skalet y yo, entre otros, hemos literalmente puesto la comida
sobre la mesa todos los días por los últimos 25 años, pero la
inspiración y  la base espiritual del lugar, desde el primer día,
ha sido Jerry Robinett y su fallecida esposa Ellie.
    Jerry es un ejemplo viviente de lo que significa ser un
verdadero cristiano, católico, un  hombre no violento.
Cualquiera que  haya donado  a Casa Maria y haya recibido
una carta de agradecimiento de Jerry sabe lo que estoy
diciendo. El amor y la compasión de Jesús emanan de este
escritor de cartas de Casa Maria tal como lo hacen las
verdades dichas y fervientemente sentidas de los profetas del
Viejo Testamento.
    Toda persona que yo conozco que conoce a Jerry lo
estima y le tiene un gran respeto, y esto incluye a mucha
gente que vive o ha vivido en las calles.
-----  HERMANO JERRY  ----
      Jerry y Ellie se movieron
de Chicago a Tucson en 1955,
donde criaron a sus cinco
hijos: Mark, Danny, Jimmy,
Mary y Joe. Sirvió en la
corporación aérea del ejercito
en la Segunda Guerra Mundial
en Europa y hasta este día se
reusa a volar debido a sus
recuerdos de la guerra. Jerry
trabajo en la mina Duval por
23 años donde él fue el
encargado de las compras para
su IBEW  (International
Brotherhood of Electrical
Workers) local. Él es probablemente más
conocido por haber sido un dirigente
extremadamente dedicado y valiente de los luchadores de la
Unión de trabajadores del Campo Unidos en Tucson durante
la década de los setentas. Incluso Cesar Chávez estuvo en su
casa. Ellie, quien definitivamente fue su igual en términos de
ser una presencia espiritual muy querida en Casa Maria y la
comunidad, falleció en 1999.  
     Jerry actualmente tiene 86 años. Él acaba de salir del
hospital por una falla de su corazón, por segunda vez, pero
aun se levanta a las 3 de la mañana todos los días para
escribir cartas de agradecimiento de Casa Maria.
     Él probablemente estará un poco enojado por lo que
estoy diciendo de él. Él siempre ha sido de mentalidad
similar a la de Dorothy Day, fundadora del Movimiento de
Trabajadores Católicos. Cuando la gente la acusaba de ser
una santa ella siempre contestaba: “por favor no quiero ser
destituida tan fácilmente”.

      Discúlpame, hermano.
       Ven y celebra con Jerry. Estamos casi seguros que él
estará allí y si tu espíritu te lo exige escribe un cheque en su
honor.

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Jerry & Ellie
       NECESITAMOS DONACIONES porque Casa
Maria depende completamente de donaciones privadas
para servir cada día, todos los días de la semana, lonches a
aproximadamente 600 individuos y a 200 familias.
       Con el espíritu de la pobreza
voluntaria del Movimiento de
Trabajadores Católicos los seis de
nosotros, que vivimos y trabajamos
aquí, recibimos 10 dólares a la semana
y un lugar decente donde vivir.
      En febrero tuvimos un incendio
provocado en una de las casas donde
viven los trabajadores. Todos están a
salvo, pero esto fue muy atemorizante.
El Departamento de Bomberos estimo
que los daños podrían ser mayores que
$80,000 y solamente recibimos
$38,000 de la aseguranza. Esto hizo
que nos tomara mas tiempo iniciar las
reparaciones;
      pero ya hemos empezado a hacerlas. No
      obstante todavía se desconoce cual vaya a ser el
costo final.
Nosotros continuamos orando por esa alma demente que
provoco el incendio.
Nuestra tradición como trabajadores católicos nos exige
que no sólo confortemos a los afligidos, sino que
aflijamos a los confortados. Actualmente estamos
buscando nuevas y creativas formas para hacerlo, y para
organizarnos todos nosotros para lograr cambios en
nuestra comunidad. Mantente atento a lo que está
ocurriendo, y ora para que todo el tiempo, el talento, el
tesoro y el capital social con el que cuenta Casa Maria
puedan jugar un parte importante en la transformación
espiritual y económica de la gente de ésta ciudad.